lunes, 14 de noviembre de 2011

Del suelo al cielo, de Regina Roman


Mucha gente emboza con mentiras aquello de lo que se avergüenza o no se siente orgulloso. Tras esa cortina de falsedad, subyace una débil autoestima y mucha soledad. Cayetana es una pincelada simple de lo que este trastorno puede llegar a implicar. Los mitómanos. ¿Son peligrosos? Ser una mentirosa, mitómana o Antoñita la fantástica, no está mal del todo, siempre que no te reviente la vida. Cayetana es una pueblerina venida a más, cuya relajada y lujosa vida se ve alterada por el súbito descubrimiento de un secreto familiar y la llegada de una herencia. El inesperado regalito acarrea el que puede ser el mayor problema nunca planteado, o el redescubrimiento del amor, tan ausente en su vida.


La risa. A veces es increíble lo poco valorada que la tenemos en nuestra literatura. Y yo me preguntó: ¿por qué? -lo siento, pero el espíritu de Mourinho me ha poseído-. La razón es simple: preferimos un buen melodrama de romances imposibles y prohibidos antes que una historia realista, con pocos prohibiciones y desternillante. Sin embargo, Regina Roman siempre hace que nuestras prioridades lectoras se vayan al garete y nos pasemos un par de tardes tronchándonos de risa con sus ingeniosas tramas, sus reflexiones al final de cada lecturas y sus pintorescos personajes. Y es que esta mujer es, se quiera o no, la reina de la comedia española -junto a Megan Maxwell y pocos más-.

De vez en cuando -sobre todo en época de exámenes- no está de más perderse entre las páginas de un libro fresco, divertido y que te hará pensar, llorar y reír a partes iguales. Regina nos da todo eso y mucho más, permitiéndonos evaporarnos del mundanal mundo para vivir vidas donde lo más simple es que un fantasma se instale en tu apartamento. Nos ayuda a relajarnos entre ingenio e ingenio, a la par que iremos deshojando reflexiones profundas y sentimientos que, a simple vista, no caben en una trama de estas características.

La historia es, por decirlo de alguna manera, original, en el sentido en que es un tema poco común en la novela adulta de hoy día: la riqueza, las mentiras, la soledad, la falsedad y los amores. Pero sin duda alguna, es adictiva a más no poder, obligándote a devorar un capítulo tras otro hasta llegar al punto y final. Parte se debe también a la genial pluma de la autora, más madura, ágil y peculiar que antes, que nos regalará momentazos dignos de recordar. Así mismo, el ritmo y la acción son constantes; ni te aburres ni te deja jadeante por todo lo que sucede. Todo pasa de una manera perfecta y coherente.

Los personajes son la joya más valiosa de la obra. Y es que esta mujer no sabe hacer libros sin unos protagonistas tremendamente fuera de lo común, perfectamente matizados. La autora tiene la capacidad de hacerlos tan reales que incluso llegas a pensar que pueden ser tus vecinos o compañeros de trabajo. A algunos se les coge un cariño impresionante, sobre todo a los secundarios -que juegan roles importantísimos en la obra-. Sin embargo, en este caso, la protagonista es insufrible, por mentirosa y superficial. No obstante, debemos mirar más allá del simple personaje y darnos cuenta de su trasfondo psicológico. Cayetana está sola, no tiene a nadie en el mundo, y para evitar más dolor, se crea una coraza de frialdad y odio.

Y por último, el final. Aunque, valga la redundancia, la protagonista es de armas tomar, el desenlace me parece perfecto para esta historia, aunque yo hubiese querido leer que no todo acabase tan bien después de todo el daño que Cayetana ha causado. ¿Dónde te escondes, karma?

5/5

*Agradecimientos a la autora por el ejemplar*

4 comentarios:

  1. De Regina Roman he leído Un féretro en el tocador de señoras y estoy deseando volver a leer algo suyo :)
    Gracias por la reseña!

    Un besito!

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  2. tengo el feretro, ero no lo he leido >:<

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  3. Tengo ganas de hacerme con uno de esta autora, cualquiera la verdad, porque me llaman la atención todos =)

    Besotes

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  4. Yo tambien tengo ganas de leer a la autora. Coincido, debemos dar más importancia a la risa. Te sigo. Un saludo

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