La vida de Victoria parece haber mejorado por completo desde que superó la anorexia; sin embargo, todo cambia cuando Marcos, su novio, le dice que será mejor <<que se den un tiempo>>. La muchacha se sumerge así en un pozo sin salida y acaba cortándose las venas en los baños de un bar. Pero Kenji, uno de los trabajadores del establecimiento, la rescata y la lleva al hospital. Victoria vuelve a ser ingresada de nuevo en la clínica para personas con trastornos alimenticios y, cuando regresa a casa, lo hace muchísimo peor de lo que se fue. Solo Kenji, con sus secretos y su alma rota, será el único capaz de sacarla, de nuevo, de la oscuridad.
2,5/5

