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jueves, 25 de septiembre de 2014

Sagas que estoy deseando continuar

Son muchas las sagas que he comenzado a lo largo de mi vida, y de solo unas pocas conozco su verdadero punto y final. Cada vez son más las series interminables de varios libros que se publican a lo largo del mundo, por eso creo que, últimamente, estoy bastante reacio a iniciar cualquier novela que posea continuaciones. Y si hablamos de sagas que no tienen siquiera fecha de publicación de su desenlace, ni lo miro.

Sin embargo, esta es una de mis iniciativas más recientes, por lo que ya son muchas las series que tengo iniciadas, pero que, por un motivo u otro, aun no he terminado. Así pues, a continuación os voy a hacer una lista de las cinco sagas que más estoy deseando continuar. 

1. La trilogía El corredor del laberinto.

Con motivo del estreno de la película, hace unas pocas semanas me decidí a releer el primer título de la trilogía distópica de James Dashner (que podéis encontrar reseñado aquí) para poder seguir con su segunda parte, Las pruebas. Aunque todavía no he visto la película (no por falta de ganas, pero tampoco es algo que me quite la vida), me muero por saber cómo terminará finalmente toda la historia de CRUEL y compañía, y poder conocer el nombre de aquellos personajes que finalmente sobrevivirán al caos de un mundo enfermo y loco. 

2. La trilogía Grisha.

Siguiendo con la estela de las trilogías, otra que estoy deseando continuar es la de la maravillosa Leigh Bardugo, cuyo segundo volumen, Asedio y tormenta, saldrá publicado en España el próximo mes de noviembre. Como sabréis, Sombra y hueso me encantó; a decir verdad, puede que incluso se haya acabado convirtiendo en una de mis mejores lecturas de todo el año. Es por eso por lo que no veo el momento de volver a reencontrarme con Alina, Mal, el Oscuro y todos los demás personajes en ese mundo lleno de magia y espantos.

3. La trilogía El amor más allá del tiempo.

No es ningún misterio que la historia de viajes en el tiempo y amor escrita por la alemana Kerstin Gier es una de mis favoritas, aunque no recuerde nada de su segunda parte, Zafiro. No obstante, estoy deseando poder hacerme pronto con Esmeralda, el desenlace, para hacer una relectura de Rubí y Zafiro y así poder conocer cómo acaba toda aventura mágica de Gwen y Gideon.

4. La trilogía Cazadores de sombras. Orígenes.

De esta trilogía nefilim ambientada en la época victoriana escrita por Cassandra Clare solo he leído el primer título, Ángel mecánico. Recuerdo claramente que me encantó, e que incluso llegó a superar en ciertos aspectos a la saga original. La trama era mucho más compleja, más interesante. Además, si quiero saber el final de los Cazadores de sombras actuales, necesito haber leído Príncipe mecánico y Princesa mecánica antes, de lo contrario no podré librarme de los temidos spoilers.

5. La saga Cazadores de sombras.

De esta hexalogía tengo finiquitadas las cuatro primeras partes (aunque he olvidado ciertos detalles importantes). Aunque el cuarto, Ciudad de los ángeles caídos, no me llegó a convencer del todo (aunque me gustó lo suyo), tengo unas ganas inmensas de continuar con la quinta y, ¡por fin!, la sexta y última parte. ¿Quién no se muere por saber qué será finalmente de Jace y Clary, de Simon e Isabelle, de Magnus y Alec? Yo, por lo menos, sí.

martes, 23 de septiembre de 2014

Las pruebas, de James Dashner

Sinopsis con spoilers de El corredor del laberinto.

Resolver el laberinto se suponía que era el final. No más pruebas, no más huidas. Thomas creía que salir significaba que todos recobrarían sus vidas, pero ninguno sabía a qué clase de vida estaban volviendo. Árida y carbonizada, gran parte de la tierra es un territorio inservible. El sol abrasa, los gobiernos han caído y una misteriosa enfermedad se ha ido apoderando poco a poco de la gente. Sus causas son desconocidas; su resultado, la locura.

Reseña sin spoilers de El corredor del laberinto.

Hay ocasiones en las que, después de varios años, relees un libro y te das cuenta de que en realidad no era para tanto. Esto se debe a muchos factores: el número de lecturas a tus espaldas es mayor, has disfrutado de nuevos autores, géneros literarios diferentes y viajado entre cientos de historias más. Es por eso que en muchas ocasiones leemos las antiguas reseñas y nos percatamos de lo mucho que puede cambiar nuestra percepción de una novela a través del tiempo. Y esto es exactamente lo que me pasa con El corredor del laberinto. Aunque, ¡ojo!, no os alarméis: el primer título de la trilogía distópica de James Dashner me sigue pareciendo una maravilla, y en esencia sigo opinando lo mismo que en la reseña de ella que subí hace tres años. No obstante, ese hype tan extremo que demostraba en la opinión no se corresponde del todo con la realidad actual. ¿Y a qué viene todo esto? A nada, solo para dejar claro que, aunque la historia me encantó en su momento, a día de hoy, a pesar de seguir haciéndolo, no es a tanto nivel.

Pero bueno, yo aquí he venido a hablar de Las pruebas, la segunda parte de la trilogía. Y, para ser sinceros, no sé exactamente qué decir respecto a ella. Me ha gustado, sí, pero no tengo ni idea de hasta qué punto ha llegado a hacerlo. Ahora, de una cosa estoy completamente seguro: en mi opinión, Las pruebas está a un nivel inferior que su antecesora.

Hace varios años, tras su publicación, intenté darle una oportunidad a la novela, pero al final acabé abandonándola a los pocos capítulos. No me enganchaba, la trama empezaba a flaquear, la historia era demasiado extraña... Creí que podría deberse a que iba con las expectativas demasiado altas tras El corredor del laberinto o que, sencillamente, no era el momento. Hoy puedo asegurar que fue, sin duda, la segunda opción. Aun así, he de admitir que Las pruebas tiene un inicio muy fallido, lento y lleno de sinsentidos que, a mi gusto, dura demasiado. Durante esas cien primeras páginas sientes como el libro no te llega a enganchar de ninguna manera, aunque entretiene durante su lectura; la trama, a pesar de ser más interesante y compleja, peca de surrealista hasta límites insospechados. Y aquí es donde yo os digo la frase que repito siempre que me encuentro ante una novela que se aleja tanto de la realidad: que sea de fantasía no implica que pueda ocurrir de todo en cualquier momento.

Sin embargo, a partir de ahí la historia remonta. El ritmo se vuelve mucho más agil y los sucesos son más interesantes. No quiero decir que haya acción a cada página: en esta segunda parte prima más la profundización que se hace de los personajes y de cómo llegan a entender la vida tras los sucesos ocurridos en el Laberinto. Pero esto no es para nada malo: llegas a conocerlos mucho más, se vuelven más cercanos. Se humanizan, por así decirlo. Los ves enfrentándose a situaciones desesperadas y a guerras que ellos no han iniciado. 

La narrativa de Dashner sigue siendo genial: utiliza esas palabras inventadas que ya aparecieron por primera vez en El corredor del laberinto, pero sin abusar de ellas. Usa siempre las descripciones oportunas para que puedas visualizar las escenas perfectamente en tu cabeza, utilizando un estilo muy directo y claro, sin adornos. Su imaginación se dispara, a veces no con muy buenos resultados (como he comentado al principio), pero otras con grandes consecuencias. La trama se vuelve más complicada, más macabra, y acaba desembocando en un final intigrante y, cuanto menos, sorprendente.

En definitiva, aunque Las pruebas peca por ese inicio que le cuesta arrancar, sigue sorprendiendo y regalándonos una muy buena historia donde los buenos no son tan buenos ni los malos, tan malos.

Conoce más de la novela aquí.

4/5

viernes, 28 de enero de 2011

El corredor del laberinto, de James Dashner

Bienvenido al bosque. Verás que una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, nos llegan víveres. Una vez al mes, siempre el mismo día y a la misma hora, aparece un nuevo chico, como tú. Siempre un chico. Como ves, este lugar está cercado por muros de piedra. Has de saber que estos muros se abren por la mañana y se cierran por la noche, siempre a la hora exacta. Al otro lado se encuentra el laberinto. De noche, las puertas se cierran y, si quieres sobrevivir, no debes estar allí para entonces. Todo sigue un orden y, sin embargo, al día siguiente suena una alarma. Significa que ha llegado alguien más. Para asombro de todos, es una chica. Su llegada vendrá acompañada de un mensaje que cambiará las reglas del juego.

Nunca pensé que algo como esto, tan impensable para mí hasta ahora, pudiese salir de mi boca: El corredor del laberinto, de James Dashner, es el mejor libro que he leído en toda mi vida. ¡Es incluso mejor que Los juegos del hambre! Y es ahora cuando llegan las caras de sorpresa, pero si acaso dudáis de lo que digo, tan sólo id a vuestra librería más cercana, coged el libro, acariciadlo, tocad su relieve, ojeadlo y no pararás de leer hasta haberlo terminado.

Si las distopias futuristas juveniles con grandes dosis de misterio, suspense, terror e intriga están a la orden del día, esta obra es, sin duda alguna, de las mejores, por no decir la mejor de todas. Aquí encontramos los ingredientes necesarios para hacer de esta novela un auténtico inolvidable: adolescentes maduros, amnesias, secretos, monstruos, muertes, investigaciones, misterios, emoción, aventuras, acción, laberintos, salidas, enfermedades extrañas, curas, sangre y unos personajes con los que se te caerán la baba. ¿Se puede pedir más? Así que, fanes de Suzanne Collins (entre los que me incluyo), si queréis al nuevo dios de la literatura juvenil distópica, aquí os lo sirvo en bandeja.

La historia, original y adictiva hasta decir basta, es una modernización, a mi parecer, del mito de Teseo: jóvenes que son llevados a un laberinto donde habitan unos monstruos que no durarán ni un minuto en matarlos o devorarlos. Esto, sin duda, le ha hecho mi nuevo intocable, ya que soy un enamorado de la mitología griega y este mito es de mis favoritos. Pero tanto logro no sería posible sin la exquisita narrativa de James, tan absorbente, sencilla, ágil y directa, que hace que pases páginas y páginas en un suspiro, porque este hombre hace que leas 500 páginas como si fuese un cuento de 30. El ritmo, por lo tanto, es vertiginoso hasta el final, cobrando mucha más fuerza alrededor de los últimos diez capítulos, sin ningún altibajo, siempre constante y superándose. Es una adicción total, desde el comienzo hasta el fin.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de la novela es la invención de nuevas palabras, típicas únicamente en el Claro, como foder, cara fuco, pingajo... ¡Ingeniosas y divertidas! Así como las profesiones que existen (deambulantes, mediqueros, corredores...) y sus distintos niveles (los que realizan el trabajo y el guardián, que es el mejor de esa especialidad y el jefe). En este tema tengo que hablar de la traducción y es que me ha parecido perfecta, tanto a la hora de traducir esta palabras nuevas como de reescribir las siglas de cosas importantes que no desvelaré porque sería spoiler. ¡Feliciades, Noemí Risco!

¿Y qué puedo decir de los personajes? Aunque son muchísimos los habitantes del Claro, sólo conocemos a unos pocos, pero aún así, son increíbles, con unos perfiles bien trazados y unas personalidades muy logradas. Thomas, el protagonista, es de mis favoritos. Todos los misterios y secretos que rodean el Laberinto le tienen a él en su eje, pero no recuerda absolutamente nada. Después está Chuck, el más pequeño: simpático, inocente y vulnerable, pero muy valiente. Teresa, la chica misteriosa, la rara, la que guarda muchos secretos, la que cambia todo. También está entre mis favoritos. No obstante, también hay malos, como Gally, un chico de 15 años chulo, irritante y loco, al que querrás matar en más de una ocasión. Un plantel más que soberbio para una novela 10.

Para terminar, os hablaré del final. ESE final. ¿Cómo puede acabar de esa forma? ¿Cómo puede, en una sola página, dejarte más sorprendido que con toda la obra junta? Un desenlace muy abierto que, sin duda, es la puerta que nos conducirá a algo mucho más grande. ¡Me muero por leer la segunda parte ya!

El corredor del laberinto es la mejor novela que he podido leer en toda mi vida. La mejor trilogía del momento, que encantará tanto a adultos como a adolescentes. El nuevo imprescindible de las estanterías. Y su autor, James Dashner, es mi nuevo dios de las letras.

Conoce más de la novela aquí.

5/5