Si quieres conseguir la trilogía Oblivion al completo, escrita por Francesc Miralles, dale al play y entérate de cómo:
¡Mucha suerte a todos!
*Agradecimientos a La Galera por su colaboración*.

Es cierto que Miralles sabe crear buenos personajes, cuyas personalidades se van engordando y perfilando a medida que avanzamos en la lectura. Les coges cariño casi sin darte cuenta de ello, a pesar de sus defectos o del rol que jueguen en el libro. Pero aquí me paso algo extraño, y es que no conseguía sentir afecto por ellos. Con Sasha, nuestro protagonista, mantengo una serie de sentimientos encontrados que espero que se resuelvan en la última parte. Le odio y le quiero casi a partes iguales y aun no sé exactamente el porqué de ello. Los nuevos personajes, como Petra, Ernesto o Rubén, no acabaron de gustarme del todo, aunque sí que tengo curiosidad en saber qué pasara con ellos y cuáles serán los secretos que se nos descubran en el desenlace. Eché de menos a Birdy, a las Helenas y, en general, a todos aquellos que conocimos en Oblivion I. Marcaron tanto mi fascinación por la novela que ahora me cuesta reemplazarlos por otros. No obstante, si tuviese que perdonar este detalle con otro, sería con el final, muy abierto y emocionante para lo que será, de seguro, un final perfecto. Yo, por mi parte, estoy deseando saber cómo termina la historia de Sasha e Ivonne.
La pluma de Miralles es perfecta: ágil, poética, sensual y habilidosa durante la adjetivación. Consigue entret.ejer una trama fabulosa con palabras muy bien escogidas, no dejando nada a la imaginación y regalándonos frases que son dignas de recordar. Es por eso que Oblivion I es de esos libros que hay que leer con un paquete de post-it al lado. Se nota que el autor madura y pule su técnica en cada obra, ya buena de por sí, al igual que sus personajes, dotados cada vez de más realismo y carisma. Tanto el protagonista, que ya cuenta con el punto bueno de ser un narrador masculino, como los demás secundarios tienen unos caracteres redondos y perfectamente definidos. Conoces sus intenciones desde el primer momento y sabes a lo que atenerte, aunque en muchas ocasiones nos sorprendemos con algún que otro pequeño giro argumental. No obstante, he de destacar que el amor que surge entre el protagonista y la chica no me ha terminado de convencer del todo: demasiado precipitado para mi gusto. Estoy seguro que será un error que Miralles conseguirá solventar en sus próximas entregas.
Sin embargo, también tiene sus cosas muy buenas, como ese final tan dramático y hermoso, esas reflexiones acertadas y bellas de Alicia o los poemas, perdón: haikus, que aparecen a lo largo del libro.